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Iphone

Diez años de iPhone y avances tecnológicos en los que la Administración Pública no es ajena a ello y trabaja en el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020

15 de septiembre de 2017

El pasado 12 de septiembre Apple lanzó un nuevo paquete de versiones de varios de sus productos, en un evento que entre los amantes de la tecnología se ha convertido en un referente. La marca Apple es para muchos el summum donde la más alta tecnología encuentra su aplicación para el consumo de masas y, por ende, permite su acceso a todos aquellos con un bolsillo mínimamente holgado.

El lanzamiento del iPhone X nos permite hacer un análisis de cómo ha evolucionado la tecnología en la última década, desde ese primer iPhone en el que el hito a cubrir era la fusión de teléfono (como se entendía entonces), iPod y acceso al correo electrónico; hasta hoy en día en que la realidad aumentada, la carga inalámbrica y la reducción al mínimo exponente de los botones permiten el acceso infinito al mundo desde la palma de nuestra mano.

Todos estos avances tecnológicos han sido posibles gracias a la perseverancia y resiliencia de miles de investigadores que siguen trabajando por hacer posible lo inimaginable. Y es que, si analizamos la evolución del valor de mercado de las principales marcas, hace diez años el top ten estaba liderado y copado por empresas del sector del petróleo y el gas, mientras que hoy en día las cinco marcas más valiosas son empresas tecnológicas y solo una de aquellas resiste en el décimo lugar, de acuerdo al valor de mercado ofrecido por Bloomberg.

En nuestro país este cambio en la economía ha venido acompañado y fomentado por el sector público y, especialmente, por la creación de una Agenda Digital por parte de la Comisión Europea bajo la cual se busca fomentar la transformación digital de toda la industria. Esta agenda surgió incentivada por la previsión de que para 2020 habrá 16 millones de puestos de trabajo más que en 2010, fecha en la que se creó, que requieran competencias en tecnologías de la información y las comunicaciones. Esta agenda ha ido de la mano del programa Horizonte 2020 en el que, como indicábamos hace unos meses, las entidades españolas han liderado la coordinación de proyectos.

Para mantener esta buena tendencia, y seguir trabajando en la creación de una industria y una economía con una elevada cualificación tecnológica, el Gobierno central lanzó una consulta pública con el fin de establecer el Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2017-2020. Este plan ha de recoger las políticas de ayuda estatales destinadas a la I+D+i con los que cumplir los objetivos marcados:

  • - Favorecer la incorporación y formación de recursos humanos en I+D+i
  • - Fortalecer el liderazgo científico y las capacidades de investigación del sistema de I+D+i
  • - Activar la inversión privada en I+D+i y la capacitación tecnológica del tejido productivo
  • - Impulsar el potencial científico, tecnológico y de innovación en beneficio de los grandes retos de la sociedad
  • - Promover un modelo de ciencia e innovación abierto y responsable apoyado en la participación de la sociedad
  • - Generar de sinergias entre administraciones y fuentes de financiación

Para lograr estos objetivos se mantendrán las convocatorias de ayudas públicas vigentes hasta la fecha, variando las aportaciones en función de los intereses y disponibilidad de cada año y que se irán conociendo a medida que se publiquen los Presupuestos Generales del Estado de cada año, que podrán venir influidos, en parte, por las políticas europeas.